Incendio, rayo, explosión.
Tempestades, granizo, deslizamientos de tierra.
Robo y daños por mal manejo o negligencia de empleados.
Daños por defectos de diseño, fabricación o materiales.
Cortocircuitos, exceso de voltaje, inducción eléctrica.
Daños por quemaduras, humo, carbonización, corrosión por agua y humedad.